domingo, 12 de mayo de 2013

Lamentable desliz


Distintas e iguales

Hoy en el autobús de Portobello a Picadilly iban cuatro jovencitas sentadas en los asientos de delante, hablaban entre ellas en español con ese regusto de clase alta apergaminada que pretende ser "fashion", ese deje característico con el repetitivo “osea”, bien vestidas y con el pelo bien cuidado (difícil de mantener aquí con este tiempo y la cabeza siempre cubierta).
Sus comentarios sobre sus respectivos masculinos, las observaciones sobre la gente pintoresca que paseaba por la calle, las opiniones sobre los negros, los hindúes o los árabes, o acerca de sus compras, viajes y pertenencias, adoptando una actitud y un lenguaje con los que pretenden guardar las distancias de un mundo del que es mejor apartarse, nos ponían en un punto humorístico y jocoso con el que nuestra clase social media baja se toma semejante personalidad de intocables. En pleno siglo XXI unos cuantos no productores siguen disfrutando aún de su éxtasis mental.

La gran avalancha de universitarios españoles trabajando de camareros, cuidadores, lavaplatos y limpiadores en otras ciudades europeas nos cura de tal espanto, de nuevo serán los que saquen a España del agujero en que las manos adineras del regusto momificado la han dejado caer, sin olvidar que nosotros lo hemos consentido, pensando que teníamos opción a unirnos a la pequeña masa de inútiles que viven a costa de la mayoría. Hemos tomado las palabras como cosas ¡qué ilusos hemos sido!

Pero llevamos ventaja en una cosa, en tiempo de crisis no nos importa que algo fuera de nosotros sea capaz o no de vernos tal y como nosotros nos vemos, llevamos en la piel incrustada la infinitud y la nimiedad, por lo que formar parte del universo no nos atemoriza.

Thomas Herndon, un estudiante de Massachusetts, ha descubierto los errores de base del informe macroeconómico sobre el que se basan las políticas de recortes y austeridad de Europa y América. Dicho informe es responsable del impacto que ha tenido en los países a quienes se les ha obligado a seguirlas. 

¿Quiénes deberán responsabilizarse de: “… algunos fallos y del lamentable desliz que no afectan al mensaje central” dicen, pero que ha llevado a la miseria a muchas familias europeas?



Fotografía: http://www.reproduccionsocial.edusanluis.com.ar/2012/12/la-inclusion-es-un-medio-fundamental.html
http://economia.elpais.com/economia/2013/04/26/actualidad/1366984629_256082.html

lunes, 21 de enero de 2013

2 0 1 2, Un año de mi vida


Tras una tormenta de nieve en Cambridge
Reuters/AFP

2012 ha sido tan deplorable que no me he despedido de él como acostumbro.
Para ser sincera ha sido un año nefasto. No toda la culpa fue suya, los anteriores tuvieron mucho que ver en su desastrosa existencia.

En futuros libros de historia, de economía y de política española (que no dependan de gobiernos autoritarios) tendrá una extensa y larga exposición de oscura trayectoria, será recordado por los nombres de empresarios, políticos, economistas e intelectuales que creyeron en el dinero fácil y utilizaron su prepotencia en sus quehaceres sociales. Y por la gente que lo vivimos, alzándonos de hombros frente al destrozo de cada conquista social que nuestros mayores consiguieron con sudor y sangre.
Aún más preocupante es que no parece haber visos de cambio en este joven 2013.

América sigue a lo suyo autorizando la creación de salmones modificados genéticamente, hembras estériles que crecen el doble de rápido y durante todo el año. Los productores capitalistas alegan como imposible que se escape alguna del tanque dónde las aíslan, y que no hay riesgo a que se reproduzcan con un salmón salvaje causando la desaparición de los naturales.
Pensando un poco más y sin mucha imaginación, si ocurre, -se puede presuponer que llegará a haber calidades en el alimento, quién más pague obtendrá animales más sanos y ricos en nutrientes, tal como pasa hoy en día con los salvajes salvo si puedes pescártelos tú mismo-, como decía, si ocurre, el poder de darles vida o no, quedaría en manos de quienes tuvieran la patente del alimento, y esto conllevaría al mismo tiempo el poder del hambre de los pueblos.
Y una vez en marcha, el resto de alimentos correrían la misma suerte ¿Y qué no haría por un plato de lentejas?

Europa anda un tanto despistada, con eso de poner sus barbas a remojo viendo a los vecinos rasurados, se le está desviando la diana del objetivo. Objetivo que desde mi baja atalaya (léase entendimiento) tampoco vislumbro cuál pudiera ser. En el peldaño de los miserables las palabras se convierten en palabrería, pero si no las utilizamos, lo hosco y hostil acaba convirtiéndose en esa base que invita a pisotearla para conseguir allanarla.

Siguiendo con mis lecturas de Punset, en “El viaje a la Felicidad”, dice que las emociones cabalgan de inmediato sobre una percepción, y que “… la ignorancia constituye un activo necesario en el caso de los que sólo analizan un problema desde su propia óptica”.

Teniendo en cuenta que la memoria funciona relacionándose con el significado y no con la información, y que actuamos las más de las veces emocionalmente utilizando nuestros órganos más básicos (cerebro reptiliano) sin acudir a la lógica y el razonamiento, es posible que la visión que nos quede de este deprimente año no sea realista del todo.
Parece que también tenemos tendencia a olvidar lo más malo de nuestra vida en la búsqueda de la Felicidad (bendita tendencia), sería más que conveniente echarle un vistazo de vez en cuando a lo que se dijo y escribió durante la caída del ajusticiado Estado de Bienestar.

Para no caer en extremismos, deberíamos darle a esta social caída en picado la posibilidad de comienzo que tienen todos los finales. Se ha echado abajo lo bueno pero también lo malo.
Eso sí, mi cerebro reptiliano sigue emocionalmente activo y ya que me voy a comer lo que me impongan, necesito saber si los tipos que me lo venden también están o no modificados genéticamente o meméticamente, porque tanta animosidad por mejorar lo bueno, aumentar la producción, ganar cantidades indecentes de dinero mientras mueren cada día más y más personas de hambre en todo el mundo no parece que corresponda a una selección natural sino a una social, por no decir mental. Más que nada para que mi razonamiento pueda perder el miedo al cambio, aunque no del todo, ese miedo ha protegido nuestra humana existencia. No es cuestión de alejar la Felicidad más todavía.

Así que aquí queda mi palabrería sirviendo de despedida a un negro 2012 y de bienvenida a un no menos negro 2013.


Fotografía de: http://blogs.cnnmexico.com/en-primer-plano/tag/nieve/

domingo, 2 de diciembre de 2012

Segundo movimiento


Iceberg de piedra pómez en el mar de Nueva Zelanda
(Pudo ser debido a la erupción de un volcán submarino)


Hacer lo que necesitas en cada momento, contar tus miedos, decir de tu intimidad con el mundo sin restricciones es un verdadero lujo. Aquí hago lo que quiero y qué pocas veces resulta tan cierto.
Son las cinco de la madrugada. Tras la cena con mi amiga (un lujo de despedida) el paseo hasta casa y el fuerte aire frío del norte hicieron del deseo de descanso y sueño un placer.

Espabilada y con ganas de empezar el viaje subo los últimos bártulos al coche y la carretera es mía. Durante largos tramos de autovía ruedo sola en esta mañana de domingo, pocos coches me adelantan aún yendo a 10 km por debajo del límite de velocidad, estoy disfrutando del placer de conducir.
Una luz naranja en el cuadro de mandos me hace reparar en la baja temperatura del exterior, 4º y bajando. Ha permanecido roja quince minutos ¡a 0º!  Este asombro mío también me pasma ¡cómo si no supiera que existen los polos con temperaturas extremas bajo cero!
Me hace pensar en que las expectativas superan el placer de realizar el hecho en sí. Hacer que el fin que guie nuestra vida sea el éxtasis de la búsqueda, como dice Punset “la felicidad está escondida en la sala de espera de la felicidad”.

Patinamos sobre el calmado Mar Cantábrico, fuera todo se queda y yo me voy.
Si que marea un poco esto, cuando ando hacia el sur la plataforma bajo mis pies se mueve hacia el norte. Sentada en la proa junto al gran ventanal, el mástil inclinado con las banderas crea el efecto de tirar del ferry. Mientras amanece empiezan a brillar cúmulos de nubes claras en todo el horizonte y de nuevo me asombro, el horizonte dibuja un círculo a mí alrededor y al cielo, lo ha convertido en su cúpula. 
Esta sensación que provoca la naturaleza antes de comenzar el bullicio humano es de una inusitada paz.

Le tengo mucho respeto al mar, tanto, que raya el miedo. Nuestra gran y última reserva de alimento y energía a la que seguimos sin darle importancia y a la que -en pleno siglo XXI- seguimos deteriorando conscientemente.
No hace falta estudiar economía para saber que deberíamos comenzar a darle valor a la vida en el mundo para aumentar el valor de la nuestra.
“Existe toda una serie de estudios toxicológicos que muestran que las orcas de las costas de la Columbia Británica están completamente contaminadas con PCB* y otros tóxicos ambientales. Se ha comprobado la existencia de más de ciento cincuenta miligramos de PCB en el tejido adiposo de una orca. Ningún sistema inmunológico humano habría tenido la menor posibilidad de sobrevivir.”
Y como no, la bendita Monsanto los estuvo comercializando, hoy su uso está prohibido en casi todo el mundo. 

Otros estudios realmente interesantes intentan recrear un período de la historia de la Tierra de hace aproximadamente cincuenta y cinco millones de años: 
“En algún momento entre el Paleoceno y el Eoceno parece ser que hubo en la Tierra una catástrofe climática de proporciones bastante grandes. El océano dio un verdadero vuelco. Murieron el setenta por ciento de todos los seres vivos del fondo del mar, principalmente los unicelulares. Sectores completos del mar profundo se convirtieron por un tiempo en zonas hostiles a la vida. En los continentes, en cambio, se produjo una revolución biológica que marcó la aparición de los linajes actuales. En el Ártico aparecieron cocodrilos, y desde las latitudes subtropicales emigraron primates y mamíferos modernos hacia Norteamérica. Un terrible desorden.
El mar se calentó en aquella época, de modo que se desestabilizaron cantidades relativamente grandes de hidratos de metano. En consecuencia, los taludes continentales se desprendieron y liberaron más yacimientos de metano. Al cabo de pocos milenios, tal vez siglos, miles de millones de toneladas de gas llegaron al océano y a la atmósfera. Un círculo vicioso. El metano impulsa el efecto invernadero con una potencia treinta veces mayor que la del C02. Calentó la atmósfera, de modo que volvieron a calentarse los océanos, se desintegraron más hidratos, y así sucesivamente. Incluso el planeta llego a carecer de hielo,  la Tierra se transformó en un horno. Para una liberación de carbono durante 1.000 años se ha estimado un período de recuperación de 150.000 años” **

Si la naturaleza por si sola corrige su propia evolución destruyendo sus creaciones inadecuadas y gestionándolas de manera diferente, está bien que la estudiemos a fondo y aprendamos, a ver si en una de estas nos libramos de que nos corrija también a nosotros que ya sabemos que no se anda con miramientos.

Estoy llegando a mi primer destino. Durante toda la travesía los mares que hemos atravesado han estado en completa calma, he percibido mucho más el ruido y las vibraciones de los motores que el choque del agua contra el casco. Loados sean Haco y Neptuno.


*PCB, su aspecto es desde aceitoso hasta resinas duras y transparentes o cristales blancos, la contaminación por ingestión en los humanos se produce por inhalación y sobre todo en alimentos propensos a estar contaminados como pescados y mariscos. http://es.wikipedia.org/wiki/Bifenilos_policlorados


domingo, 28 de octubre de 2012

Primer movimiento


Obra de Koko Rico en Laguardia (Rioja Alavesa)
Compañeros inseparables del viajero


Es difícil saber cómo empezar.
Hablar y leer constantemente sobre la crisis hace perder cualquier sentido de progreso. Existe un temor diferente entre los que hemos vivido siempre en crisis, incluso en tiempos de bonanza, y los que han disfrutado del privilegio de optar a cuanto han deseado o a la mayor parte de sus aspiraciones. Es como si antes yo me viera fuera del tiempo y ahora vea a los demás.

Me centro en hacer progresar aquello que me propuse hace tan solo unos meses. A unos días de la partida solo está aplazado lo del último momento. El coche puesto a punto, las maletas y bultos pendientes de cerrar, reservas y billetes de hotel y pasaje, punto de encuentro en la isla, despedidas.

La aventura que me espera es sugestiva y emocionante, con tantas posibilidades de éxito como de fracaso. Del fracaso, rechazo lo que tiene de frustración -usaría quiebro por lo de no poder conseguir un fin pero no produce la misma inquietud  al leerlo que provoca el vivirlo-, ya que a estas alturas de extenuante esfuerzo librándome de ataduras tan pegajosas como el galipote ya se ha involucrado el éxito.
Y en tanto me queden fuerzas no quedará en esta pequeña pero bacanal primera aventura.

Experimento alegría entre mil preocupaciones al enfrentarme a una nueva vida donde soy ajena a costumbres, a los hábitos para servirme del medio que me rodea, a superar las manías de lo que no comparto, a la lucha por hacerme un hueco en situaciones de desventaja…
La diferencia entre mi medio habitual y al que pretendo conquistar está en la mejora de las condiciones y no a la inversa, ya es un handicap a mi favor, que si bien puede considerarse positivo podría ser tan duro como irse a recorrer el Amazonas, pero no imposible.

Al levantar la mirada tras unos momentos de concentración, vuelvo a sumergirme en los gritos y las prisas de la gente que habla y gesticula sin decir nada, hemos convertido la comunicación en una hazaña y utilizamos los gestos y la palabra como escudos y espadas con los que atacar y protegernos. Lo más curioso es que ni siquiera nos miramos, curioso porque todos sabemos que nadie va a decir nada nuevo, y algo triste  porque al dejar de escucharnos hemos hecho de la ciudad un lugar un poco más hostil.

Mi ciudad y mi país aparecen en el casi ignorado televisor del local. Alguien cerca de mí se queja de un gobierno al que le votó una mayoría de españoles y que se limita a hacer lo que siempre ha hecho la derecha política española, están de más ese asombro y esa irritación exacerbadas. Aún estoy aquí y ya a ambos les noto lejos.

Espero aprender mucho. Espero entender por qué no ha funcionado el estado de bienestar en mi país. Espero ser capaz de reeducarme viviendo con otros criterios, otras maneras y otras formas de aceptar el mundo y a los humanos. Ya tengo práctica en superar momentos críticos puede que por eso no me resulte tan descorazonador cambiar con los tiempos.
A veces solo el respeto que consigas sentir por ti misma puede ser la mejor manera de apuntalar tu existencia.



sábado, 1 de septiembre de 2012

Agosto cenizo, adiós



El inquietante extremo de la belleza de Giovanni Boldini


Camino buscando la sombra por calles estrechas mientras el despiadado sol oprime todo lo que alcanza contra la piedra caliente, las paredes limpias y revocadas con postigos y puertas de aspecto cuidado desdicen la sensación de pueblo deshabitado. 

La señora Benancia se acerca en dirección contraria con la espalda encorvada, dando a sus cansinos pasos un movimiento pendular que hace temer, si algún imprevisto le modificara la trayectoria, pudiera volcar en cualquier dirección. En mi imaginación, últimamente algo siniestra, me veo en ese trance futuro de tener que medir la distancia al suelo en cada paso.

Un momento antes de llegar a su altura se apoya en la pared levantando la cabeza para saludarme. Su sonrisa de tan alegre asombra que habite en un cuerpo tan viejo, sus arrugas y su aspecto maltrecho no dejan suponer la fuerza, la vitalidad, la limpieza, la belleza y la elocuencia con la que sorprende su mirada.

Juntas andamos hacia la higuera en la pequeña fuente que hay en uno de los lados de la plaza cuadrada. Nos acoge una refrescante y oscura sombra entre silvestre y ajardinada que casi parece un paraje de los hermanos Grimm. Allí la tasca del otro lado ha sabido aprovechar el lugar con unos cómodos silloncitos de esparto. A estas horas de la tarde, ni los pequeños tractores de agricultores que transitan en las mañanas y los atardeceres, ni niños ni adolescentes perturban el sonido del mundo.

Benancia no podrá presumir de haber atravesado las nubes y planeado sobre ellas, o de pasear la mirada por la Piazza di Spagna, o de haber disfrutado un concierto en Viena ni jactarse de haber paseado por Piccadilly Circus. La altivez y la indiferencia mundanas pasaron de largo por su lado, sus experiencias no las cuenta con esa aura de suficiencia donde cualquier atisbo de ternura o candidez son defectos a ocultar a toda costa, en su mirada no se aprecia desafío ni complacencia en la admiración de los demás.

Por el contrario, su fuerza y su belleza radican en su capacidad de sorprenderse, todo le parece nuevo y maravilloso. Maestra y lectora incansable de cuanta biblioteca estuviera a su alcance, se ha ido haciendo su propia idea del mundo y sin perder de vista el cielo y las estrellas, no dejó de pisar nunca en la tierra. Su conversación resulta incluso refrescante contra un cielo con el azul más amarillento y ardiente que quepa imaginar, su sabiduría, su cortesía, nos trasladan a un espacio no pensado sino sentido, como “un ámbito diferenciado entre espacios inmensos de luz quieta y fría arriba y espacios inmensos de luz quieta y fría abajo”.

Me revela que el mundo no es mudo sino que sólo espera que alguien le hable en un lenguaje que él comprenda. Y ella sabe que contesta, en su idioma, contesta y espera que tengamos bizarría para aprenderlo.
Benancia habla con ligeros toques de humor y el acento y la sonrisa de su niñez. Cuenta y dice como brisa, despacio, entonando y paladeando la palabra, se ennoblecen sus rasgos y usa de la pasión sin levantar la voz, y lee en tus ojos y tu respiración el apunte de cuando debe callar y cuándo esperas oír más.

Y ella me ha dibujado la imagen más certera de las personas, de la plebe, de la masa, dice que es imposible crearles un rostro fijo o ponerles nombre, son río, siempre el mismo y siempre distinto, son nube, siempre cambiante, son árbol que obra libre y espontáneo con una fuerza natural y misteriosa. Si le preguntaras a una cualquiera, la mayoría del tiempo ni sabe bien qué quiere ni adónde va, pero si observas a la masa durante un periodo puedes ver su camino, su evolución, en ocasiones su brillo y las más de las veces sus despojos.

Salgo de la España profunda, quieta y sosegada de cielos rojos, del “sí” y el “no” contundentes que la élite ha olvidado escuchar, de tierras y ansias quemadas.
Hoy se lo cuento al Mediterráneo que acariciante en su letanía me recuerda que en el compromiso con la vida siempre debería tenerse en cuenta aquella definición de Epicuro:“la felicidad es el fin motivador  -en último término inalcanzable- del hombre” para no empeñarse en perturbar la tranquilidad conquistada.

Si, es el cielo el que ha copiado el color al mar.

domingo, 22 de julio de 2012

El gusto por lo imposible


Manifestación (1934)
Antonio Berni (1905-1981)


Está cumpliéndose mi destino sin que el mundo se percate de ello, no se sabrá ni mi nombre ni se percibirá mi presencia hasta que pase a formar parte de una de esas estadísticas que contendrán muchos de los acontecimientos similares que se habrán producido en el globo. Y aunque la realidad es esta y no otra, hay temas que no puedo pasar por alto. O me sacan de quicio a mí o yo saco a los demás.

En todo caso cuando consigo sonreír y mantenerme ajena me toman por comprensiva y la verdad es que no lo soy en absoluto. Si relatara dichos acontecimientos con mi visión simple de lo que sucede a mi alrededor no evidenciaría hasta mucho más tarde las complejas conexiones existentes con lo sucedido en multitud de esas situaciones similares. Una vez formen parte de cualquier estadística los sucesos habrán pasado a otro nivel y ni mi destino ni yo tendremos la más mínima importancia. 

Sigo estando de acuerdo con los que piensan que no nos enfrentamos tan solo a un sistema podrido sino a nuestra culpabilidad por haber dejado que se pudriera, y estimo que hay muchos que no lo ven así pues de otro modo no estarían en el poder quienes están. En una sociedad como esta se dice que las instituciones han de establecer y guiar la vida de sus gentes escudando y salvaguardando su adecuado desarrollo. Dada la situación en la que nos encontramos el sistema, este sistema, no ha funcionado.

Dado también que en estos momentos los granujas son los únicos autorizados a hacer rodar la mole apelmazada del desconcierto, solo queda arremangarse y sacar valor de debajo de las piedras, o el miedo, que también une, y ser lo más granujas posible para poder contener la embestida de los atacantes. Si la vergüenza, la consideración, el respeto, han perdido el poco valor que les quedaba la derrota solo es asumible echando mano de la astucia.

Un mundo capitalista global en el que se ha impuesto una grave incultura financiera dice mucho de su capitalismo o habría que llamarle ya imperialismo económico. 
Es hora de entender en este nivel de ancha base la gran importancia de un "cliente descontento" para el ambientillo de los niveles altos y estrechos, por mucha sonrisa de medio lado que pongan.

Estando en estas cábalas, en que me reconozco cabreada con el sistema porque sencillamente me ha dejado tirada después de tantos años y con la única alternativa de marcharme sin reconocimiento alguno, me ha hecho mucha gracia la pregunta de James K. Galbraith en El País refiriéndose a Europa y España: ..."tiene como prioridad preservar el sistema bancario y el euro, como si eso fuera un fin en sí mismo, en lugar de activar el crecimiento para dar alguna posibilidad a los millones de parados españoles. Para cambiar esa realidad, el Gobierno de España debería ser atrevido y perspicaz. ¿Tienen ustedes un Gobierno así?."

En cuanto a lo de atrevido, según se mire, porque atrevidos lo han sido durante años pero perspicaces nada más lejos de la realidad que se nos brinda.

E incido de nuevo en nuestra falta de interés y discernimiento, nos comportamos como células predispuestas a que se nos coman los nódulos cancerosos que nos acechan, desde luego arrestos islandeses de momento no se vislumbran por aquí. 

El milenio aún no da indicios de querer prescindir de mí. Aunque nunca se sabe con seguridad hasta que apareces en una de aquellas estadísticas. Más de uno me considerará un tanto imbécil por querer deshacerme de todo lo que atrapa en un sistema que se hunde sin remedio. Parece mucho más heroico hundirse en el fango con todas tus posesiones y con paciencia y aguante salir un día de estos a flote habiendo perdido lo mínimo posible. 
En mi favor solo puedo decir que es más fácil hablar de la experiencia que sacarle partido a la experiencia. 

Ya he decidido que no quiero nada de la morralla que he conseguido en tantos años y de la que poco a poco me estoy deshaciendo, de todo lo que me ha imposibilitado la más de las veces mandar al carajo promesas políticas, incentivos patronales, ofrendas financieras y guiños amistosos de un enjambre social que no sé por qué todos se empeñan en hacerle “el boca a boca”.



Cuadros de Antonio Berni, Manifestación y Desempleados (1934), podeís ver su obra aquí:
http://www.arteargentino.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/arteargentino/02dossiers/berni/0_berni.php


miércoles, 20 de junio de 2012

Mi multitud de yos


Estany Tort de Peguera junto al refugio Josep María Blanc a 2.318 m. de altitud.
Espot, Pirineo leridano.


 
Es un día precioso. La sala del aeropuerto está en penumbra a pleno sol y a pesar de las paredes de cristal. En esta ciudad hay tanta luz que disfrutamos de la oscuridad derrochando electricidad. En la espera entre la lectura y la música, escribo de la agitación del aeropuerto y de mis memes.

Hay veces que distingues con facilidad entre la gente a personas diferentes, no por sus expresiones, sus ropas o sus pertenencias y ni siquiera por su idioma, que son solo acicates adquiridos del ambiente en el que nos afanamos continuamente. Lo que realmente las distingue es su actitud. Ese aspecto agradable en el hacer de gente acostumbrada a ver cosas nuevas, son personas que permanecen fieles a sí mismas escuchando otras maneras de pensar y poseen ese talante que les mueve a pertenecer allí donde estén.

Sabemos que con la vida no se puede experimentar, y por lo tanto -si conseguimos asumirlo- nos queda la certeza de que la inexperiencia nos dirige. Además de estar forzados constantemente a tomar decisiones, algunas sin pensarlas y otras con mucho miedo, debemos asumir las consecuencias obligatoriamente. Para evitar que me amarguen la vida tanto si escogí la acertada como la equivocada asumo mi inexperiencia y con ella los resultados que presumo inevitables, con lo cual me encuentro en el dilema de escoger como si de una aventura se tratara. Siempre en alerta.

Si solo hay una opción puede ser muy duro, si hay varias se hace difícil escoger, pero se pone aún peor si más de una de las posibilidades nos parecen buenas, o si a todas las opciones les acabamos encontrando un “pero…”.
Y suele ocurrir que una vez decidida y puesta en marcha comprobamos que cualquiera de las que nos hacían dudar pudiera haber sido, quizá, más adecuada.

Aquí entra en juego tu personalidad y empiezan las preguntas ¿Qué voy a hacer? ¿Qué decisión y por tanto que consecuencias estoy dispuesta a asumir? ¿Cómo es posible que a estas alturas tenga aún que asentar mi actitud?

Decides que has de marchar y da vértigo. Ese mismo vértigo que espanta cuando cruzas un puente o estás cerca de las vías del tren y que sin más te hace desear fervientemente lanzarte al vacio. Cuesta decidir ¡con lo fácil que resulta no hacerlo! Resuelves que con cualquiera de las posibilidades los resultados son asumibles, solo tu talente te permite al fin elegir una opción en ese momento. Y decides.

En realidad no importa, cuanto más años pasas aquí más te convences de que lo que sea que hagamos en este bellísimo e infernal lugar es experimentar con lo que podamos haber aprendido –qué curioso que cuanto más tiempo llevas vivido más posibilidades tienes de acertar y menos interés te demuestra la sociedad-, como cuidar en alejarte de los fundamentos establecidos y de los puntos más explosivos o aprender a manejarlos si eres aventurera. Si aprendes a reconocerlos estudias cómo desvincularte, y lo que aún es mejor, a saber que están ahí. Todo esto te aleja de la existencia ociosa, y de vegetar en esta ínfima parte de la Historia.

Mayo de 2012 y me he trasladado a otro mundo. Aquí los tonos verdes son infinitos, cada planta tiene su exclusiva tonalidad, y los grises son inmensos. De donde vengo las tonalidades del verde sólo indican vida, agonía o muerte, y el gris, oscuridad.
Mi mundo en la oscuridad de la incertidumbre, donde los sentimientos no desprenden color sino tristeza, y los colores solo diferencian cosas. Aún así sonrío. Me sumo en una melancolía acogedora pero mantengo cerrada la puerta a la que llama la tristeza, sin hacer ruido voy alejándome por la parte de atrás como si de un paseo cualquiera se tratara.

La desesperanza puede destrozar un cuerpo con la misma implacabilidad de un cáncer. Es un fundamento inútil creado por la mente del género humano para la explotación de los otros que deberíamos empezar a aniquilar ya, difícil de tratar, por supuesto, pero existe la vacuna, una misma.
Elegir y aceptar, pero sobre todo seguir escribiendo en la Historia. Esa es la aventura.

Puedo seguir enamorada de la vida sin ese apego burgués a la atadura de todo y por todo, donde continuamente andan tapando las amplias brechas que abre en su estética de la satisfacción y la comodidad lo voluptuoso y lo radiante, donde el alto destino del hombre y el valor de las cosas no ayudan pues continuamente acaban en nada. A la vida le importa un pimiento los hechos y los sacrificios, los héroes y las epopeyas y muchas veces hasta parece que se burla.

Cada vez que topas con una persona que se conduce de manera sincera y serena ves lo inútil de tu conducta perfecta, obediente y ordenada. Mi multitud de yos se disponen a congregarse de manera diferente para una nueva etapa, ya no soy pues la que era.

He hablado de fundamentos inútiles y sigo conjeturando ¡hay que ver lo difícil que resulta desprender de mis genes y memes el lodo grasiento de las doctrinas sociales!

“La eternidad existe porque solo es presente” ¡Bien dicho!