martes, 2 de febrero de 2010

De inicios




Es un esfuerzo extenuante. Tengo una idea en la cabeza que no puedo plasmar.
He estado mirando detenidamente una serie de fotos antiguas de mis abuelos. La idea quedaba suspendida, o se abandonaba, en las que he seleccionado y colocado una junto a otra sobre la mesa. He esperado observándolas… y nada.

Comienza a sonar jazz suave y sensual y cerrando los ojos la idea se aclaraba en mi cerebro, se hacia entendible, la brillantez con que la estaba urdiendo ha hecho que me sintiera eufórica. Me he sentado delante de las teclas… y no he encontrado ni una sola frase que identificara ese brillo.

He salido a la terraza para ponerme al sol como las lagartijas. Y pensando en dónde ubicar un par de macetas de enredaderas para que den sombra este verano, se me ha ocurrido plantarla como una semilla, quiero decir, plantar la idea en la tierra.

Y aquí estoy, haciendo un hueco en este espacio gris, gris perla que no triste. Dejo caer las palabras con cierto orden, había pensado dejarlas en montones, pero lo mismo la parte que no toca tierra no germina. Al dejar espacio entre ellas puede que más de una logre atravesar la capa de tierra con la que luego las cubriré.

La semilla no sabe qué va a pasar, no conoce su poder de transformación ni en qué puede convertirse. Es una batalla dura salir de su protectora cáscara y encontrarse con que no existe camino alguno, el tierno brote debe enfrentarse al duro terreno evitando piedras y escollos, pero no pierde el valor en la oscuridad y sigue empujando.

Hay humildad y simplicidad en la naturaleza, la dura tierra permite que el brote le atraviese con sencillez, le deja espacio, y la piedra que en principio le impedía seguir, ahora protegerá su raíz y su alimento. Incluso la gravedad le deja ir en su contra, así que sin saber qué le espera fluye cada vez más seguro, pareciendo a veces que simplemente se deja llevar, dejándose arrancar sin hacer absolutamente nada.

Tras un tiempo lleno de misterio esperando, alerta, paciente, satisfecha, sin ansiedad, ni adormecida ni indiferente, ahí está, suave, receptivo, maduro para descubrirse. Y en la naturaleza no suenan los tambores cuando irrumpe a través de una flor, como tampoco entonan un canto fúnebre cuando los árboles dejan caer sus hojas.
Todo lo pasado le ha conducido a ese momento de perfección, enfrentándole a otra época de crecimiento y cambio.
Todo, en silencio, para si, en relación con el entorno compartido y no exclusivo, con identidad propia y sin derecho sobre el resto.

Y solo quería contar sobre la plenitud de amar incondicionalmente, sin expectativas ni demandas.
Fíjate qué salió de la tierra, un flamante arbusto y no la portentosa flor que esperaba.
Otra vez será, lo de plasmar la idea, el arbusto se ganó su sitio.


8 comentarios:

virgi dijo...

Mientras nos contabas, el arbusto se coló en la escena. Sabía bien de tu generosidad y comprensión, así que, decidido, entró para quedarse. Ahora nos da sombra, su forma de amar sin condiciones.
Un abrazo, querida Gaia

gaia07 dijo...

Exactamente Virgi. Eso es lo que quise decir.
Un placer compartir.

Mirada dijo...

:-) qué hermosura....

Este escrito debía ser repartido en todas las casas, impreso enrollado como en papiro atado a una bolsita, con una semilla de un arbusto robusto y de fragancia tierna, para que cada cual lo plantase en un espacio donde se pudiesen desarrollar las raices, hay muchos en todos los países :-)

Estoy totalmente convencida de que así la conciencia de cada una y de cada uno algo mejoraría, al sentir de dónde venimos, cuáles son nuestras raices. Es un buen ejemplo visual. Eres genial, pequerrechiña.

Un abrazo enorme, te estimo mucho.

Ely dijo...

Que buen post.
Lindo blog, saludos...
Te sigo

Carz dijo...

Pensó tanto en un café que acabó pidiendo un té: y, ella, odiaba el té (pero no el té diría o el té odiaría, o el té amaría, son tés que más que infusiones quieren ser pronombres).

Vaya gilipollez para decir-té que me encantaría tomar "té", pero a tu lado... o bicerveza ;-)

Un "berso".

gaia07 dijo...

Hay ocasiones en este mundo de fachadas en que la naturalidad resulta más estimulante que la petulancia.
Llamar la atención por la simplicidad y el discernimiento no es tan festejado como hacerlo por la belleza, pero aquellos que la valoran suelen ser los más notables de los que aprender. Como tú Mirada

Un abrazo con mucho cariño.

gaia07 dijo...

Gracias Ely.
Saludos.
Siempre que tú vayas delante de vez en vez, será un placer.

gaia07 dijo...

Cuidado con lo que piensas, o mejor piénsalo menos si vas a acabar pidiendo lo que odia.

Tenerte encantado será una experiencia transcendental Carz. Menos mal que yo no soy ella, gusto de los té-te compartidos en infusión y en pronombre, y no te digo las bicervezas.

“Berso” doble