lunes, 11 de enero de 2010

Tomate esta botella conmigo

Tiempo y Ser
Obra de la escultora Gloria Achucarro.
Recibió la medalla de bronce en el concurso de los Juegos Olímpicos de Pekín


Esta noche veo que siempre caigo en los mismos errores. Un mundo raro este donde se hace preciso mentir.
“A los educados en el desprecio hasta el amor les sirve para repartir odio” La escuchaba hablar quedamente, me ha invitado:”Tomate esta botella conmigo” He negado con la cabeza y he pedido otra. La que a mi me gusta.
Tiene la voz ronca del alcohol y el tabaco. Y la mirada fija, dura y profunda.
”Este mundo. Tan triste como cuando los árboles pierden sus hojas… las cosas simples son las que más duelen… debes olvidar a quién no te quiere, a quién no te atiende, demórate en tu tiempo sin soñar en su vuelta…” Hablaba entre trago y trago. ”¿Eso no lo canta Chavela?” Le digo, y en la carcajada de alegría porque he reconocido sus letras casi la atraganta el trago. Ya en mi segunda copa solo le hablaba a la botella, y para no acabar sintiéndome carabina la dejé disfrutar en su compañía.

He decidido que mañana seguiré. El porvenir no será sorpresa. Será lo que yo quiera.
Mi sinfonía solo la puedo tocar yo, y yo he de puntualizar, repetir, dirigir y modular para que suene tal y como quiero oírla cada día, bella y portentosa.
Seguiré en mi trinchera, queriendo lo que quiero y deseando lo que deseo, quizá luche más duro que hoy, quizá vierta mi sangre en el duelo, puede que llore desconsolada, puede que decida retroceder, o salir a campo abierto y exponerme a una lluvia de desdén. Si es así regresaré a mi morada, silenciosa, cansada y sucia. Me impregnaré de mis olores favoritos, liberaré a mi mente de cualquier intento de juzgar mis decisiones, me envolveré en el calor de la seda, daré a mi cuerpo las atenciones más exquisitas, y me sentaré a preparar el avance del siguiente día. Este día habré vencido.

Y si el siguiente lo quiero triunfante, avanzaré con ímpetu sonriente, admitiré la mañana nublada, o soleada o nevada, vistiendo de colores, o gafas o bufanda. Asumiré el sufrimiento como parte de mi enseñanza en el combate de lo posible. Llevaré el timón por los mares tranquilos, evitaré las tormentas obedeciendo al corazón que manda y busca. Y volveré a mi morada llena de vituallas de otros puertos, con velas brillantes para los rincones, limpiare los cajones y los sacaré fuera. Este día habré conquistado.

Cuando quiera decir, diré, y recogeré lo que caiga como cosecha provechosa. Cuando desee callarme, callaré, y no evitaré lo que ocurra. Me demoraré en mi tiempo, feliz o triste, golpeada o amada. Seremos yo y mi brevedad.

No, ya no me dormirán con cuentos de hadas.


14 comentarios:

ybris dijo...

Bebería, a pesar de que nunca lo hago, sólo por tan bella compañía como dibujas.
Y por ese día entusiasta al que se camina con ánimo vencedor.

Besos.

Mirada dijo...

Creo que ya lo eres.
Me has emocionado muchísimo con este texto, muchas gracias, tesoro.

gaia07 dijo...

“… las cosas más simples”
Ella, la botella, yo, una charla, y me inoculó el “ánimo vencedor”

Ybris ambas hubiéramos compartido con gusto la botella contigo.
Un abrazo.

gaia07 dijo...

Gracisa Mirada. Si tú lo crees, lo soy, así me siento.
Un besazo.

virgi dijo...

Hermoso colofón, Gaia, "yo y mi brevedad"
Llegar a esa síntesis es haber recorrido un largo camino, dejando de lado senderos que nos han cautivado sin motivo o cayendo para levantarnos nuevamente.
Brindo contigo por la sensación que hasta aquí me llega, atravesando la piel del mar.
Un abrazo, cielo.

gaia07 dijo...

Es como si vivir, ahora, hoy, fuera un privilegio. Exactamente el mismo que morir.
Si hay que sufrir, se sufre, pero si hay que disfrutar, hasta el éxtasis.
Venga ese brindis a través del mar, al que adoro y temo.
Un abrazo, extraordinaria Virgi.

Anónimo dijo...

Una lágrima para ti.

gaia07 dijo...

Y una sonrisa para ti, "Anónimo"

Camille dijo...

Me gusta el relato (como siempre).
Pero me encanta la última frase. Seguro que lo consigues, pareces una mujer fuerte.

Un beso

gaia07 dijo...

Hay veces que tengo que repetirme, que aunque me equivoque la lealtad hacia mi es inquebrantable.
Aún confío y todavía consiguen hacerme zozobrar para luego dejarme a la deriva.
Más que fuerte, cada vez tengo más pericia en evitar los mares revueltos, los puertos demasiado seguros y las banderas engañosas.

Un beso.

Camille dijo...

Pues eso ya es mucho, yo me sigo dando con la misma piedra una y otra vez.

Suerte, guapa.

gaia07 dijo...

Queridísima Camille así aprendí yo, ya lo verás.

Un abrazo

Carz dijo...

Cuando alguien comentó que los besos no empreñan, el poeta, despistado y borracho murmuró: por que no eran los míos.

Un beso de cuento de hadas.

gaia07 dijo...

Jejeje
Queridísimo Carz, una cosa es, que te digan qué has de esperar y te comportes ingenuamente, y otra, que te ofrezcan mieles y permanezcas impávido. El placer hasta que se convierta en displacer, justo y no más.
Venga ese beso.