lunes, 7 de septiembre de 2009

¿Cómo vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?



Monumento al Maestro - Palencia



Hace una mañana espléndida. Amanece a las cinco de la madrugada, el silencio del inmenso jardín del hotel deja oír un fondo de tráfico alucinante, es como el murmullo lejano de una tormenta, se fusiona con los pájaros que cantan bajo un cielo que aún está azul y claro.
Dentro de unas horas todo el Cairo estará cubierto de una inmensa cúpula de fina arena del desierto amarillenta y polución grisácea. Dos horas más tarde sale el sol, apenas unas horas después estará en el cenit de su recorrido, y a las cinco de la tarde empieza a descender. Aún quedarán unas cuantas horas de luz, y en su letargo aparece la luna, cuya presencia no dura más de dos o tres horas. Dejando tras ella toda la bóveda plagada de estrellas hasta el amanecer sin sol.

Antes eran las caravanas de camellos, hoy los convoys de autobuses. Vamos de nuevo a sumergirnos entre las gentes recelosas, que han creado un mecanismo invisible por el que tú solo puedes estar de paso…
El Cairo, bullicio y tristeza, sectarismo y tolerancia, lo que puede llegar a hacer Don Dinero con acérrimas costumbres, creencias u obligaciones a las que llevan los extremismos donde imperan la necesidad y la ignorancia. Aquí todo es fachada. La sinceridad no ayuda a la supervivencia diaria.

Tras las explicaciones diarias que escuchas in situ, las continuas alusiones a basar la certeza del ahora en las creencias de un antes inventado tan groseramente que hasta el más iluso puede sospechar, te paras y piensas. Luego te informas, buscas opiniones, indagas en estudios. Y entonces entiendes.

Nace el dios Sol en la mañana, Kepri, el escarabajo, al medio día Ra, hombre con cabeza de halcón, por la tarde Atum, hombre con cabeza de carnero. Kepri, niño, Ra, adulto, Atum, anciano. El politeísmo tradicional Egipcio hizo del curso del sol unos iconos que la teología interpreta como las fases del fenómeno cósmico. La forma de contar su manera de ver el mundo no está en el texto que pudieran representar sus iconos, sino en los objetos y hechos a los que aluden, de forma que no hacían distinción entre tiempo y eternidad, entre ser y devenir, entre vida o muerte.

Nace Kepri en la madrugada que sigue a la noche, madura en Ra que lucha contra sus enemigos durante el día, la fuerza vital recogida en la derrota al enemigo por Atum, que muere en el atardecer para reunirse en la noche con su padre Osiris, siendo ambos, los dos aspectos de la plenitud del tiempo cósmico que los egipcios distinguían como neneh y djet, virtualidad y resultatividad. Y vuelve a empezar cada día con el nacimiento del dios Sol en Kepri.*

Pasó y pasa lo mismo con el resto de creencias religiosas del mundo. Los que vienen detrás o las ocultan, o las destruyen, o las rehacen a su gusto.
Pero he aquí un detalle sumamente importante ocurrido en el Renacimiento: “Las consecuencias de la imprenta van más allá de la revolución técnica.” “El libro revoluciona el pensamiento” ** Ya no sirve cualquier copia de cualquiera, sin autoridad y sin documentar, se abordan los acontecimientos con ayuda de la arqueología y la epigrafía como serios y responsables historiadores y no como idealistas religiosos. Pueden ser leídos y entendidos por cada vez más personas cultas, no necesariamente eruditos. La mentalidad social se resquebraja, se conocen otras maneras de pensar, otras formas de entender el mundo. La ciencia constata y sella sus descubrimientos para los entendidos y sobre todo, para la posteridad que lee, aprende y mejora. El mundo se educa.

Pero la educación no interesa a quienes han decidido prosperar en base a que tú ames al prójimo. Cuando decides pensar por ti mismo, al oír a las distintas religiones observas una paradoja que te ilustra en como funcionan estas personas, puedes amar a unos pero debes odiar al que no piensa ni actúa como dicen aquellos que se debe pensar o actuar. Con lo cuál mientras ames al prójimo que te dicen, y les dejes que maten al prójimo que ellos deciden que no debes amar, te dejarán penar en paz en este mundo.

Tras haber vivido de cerca por unos días, más que suficientes, una sociedad en que la ignorancia reina junto al orgullo de pensar que ellos ostentan la verdad de la muerte, y se doblegan a ella para alcanzarla dónde y cómo sea, lo más rápidamente posible incluso, mirándote con desprecio por lo que te espera tras tu vida impenitente, me he convencido con más firmeza si cabe, que tan sólo una educación de calidad, laica, sin dogmas, con unidad y equidad, y sobre todo con un profesorado bien preparado y entusiasta, es la única estrategia que puede sacarnos de la hegemonía de los poderes autoritarios.

Se necesita un riguroso proceso de selección, en el que se evalúe como necesidad iindiscutible, la capacidad de enseñanza del futuro docente antes que su nivel de conocimientos. Conseguiríamos así un cuerpo de docentes realmente influyente en una sociedad equilibrada, educada y participativa. Los únicos, estos docentes, con capacidad para elegir los libros de texto, dirigir las evaluaciones, elaborar los programas, y concertar la cooperación con los padres. Y esto no es nada nuevo, existe. Finlandia, ahí un poco más al norte, lo ha conseguido. Y funciona. ***

Tarja Kaarina Halonen, presidenta de Finlandia:
“Un pueblo educado elegirá presidentes honestos y competentes.
Estos elegirán los mejores asesores.
Un pueblo educado no tolera la corrupción.
Un pueblo educado sabe muy bien diferenciar un discurso serio y una prédica demagógica.
Un pueblo ignorante desperdicia sus recursos y empobrece.
Un pueblo ignorante vive de ilusiones.
Un pueblo educado prospera también en condiciones adversas.”

Claro que sería como en aquel cuento chino en el que el maestro le dice a un alumno que se sentía infravalorado: “Tú eres una joya valiosa y única. Y como tal, sólo puede valorarte un experto. ¿Cómo vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?”

Habrá que contar con expertos para conseguir buenos expertos. Pero de esos que te enseñan a no huir de tus debilidades, a construirte a ti mismo aprendiendo de los errores sin pagar un precio injusto, a saber discutir una verdad descubierta sin recurrir a lo políticamente correcto, porque cuanto más dignas, auténticas y libres sean las personas, más digna, auténtica y libre será la sociedad.
Jamás al contrario como pretenden los sectarios.



* http://gramena.blogspot.com/2008/12/el-oceano-primordial.html
** Contrahistoria de la filosofía II. Michael Onfray (Tercer tiempo, cap.I-3)
***http://www.ecobachillerato.com/blog6/2006/08/finlandia-modelo-educativo-seguir.html

4 comentarios:

ybris dijo...

Alguien tiene que comenzar con el ciclo fecundo de la experiencia para hacerse expertos que formarán expertos.
Ojalá todos los expertos sean conscientes del camino que les llevó hasta allí para que no olviden nunca la fragilidad de todo esfuerzo.

Besos.

gaia07 dijo...

Esos “alguien” ya existen pero no les dejan actuar Ybris
La consciencia de quienes son y para que están ahí la llevan implícita los enseñantes expertos en su manera de enseñar.
Un pueblo educado elegirá honestidad y competencia sin tolerar la corrupción.

Un beso.

Mirada dijo...

:-)

Da un gusto sentir que no se está solo en este tipo de planteamientos.

Gracias, Gaia, por escribilo así.

Un besazo,

gaia07 dijo...

Gracias a ti Mirada por compartirlo conmigo.

Me interesa sobremanera la forma de ver el mundo desde otros puntos de vista, estoy preparando unos textos relacionados con las aportaciones que la mujer, como persona creadora de vida, hace a esta sociedad actual.
Este viaje me ha dado una visión realmente estremecedora de cuan poco reconocida está toda esa energía que somos capaces de poner en práctica, y la mayoría de veces a pesar de nosotras mismas.

¿Realmente estamos tan engañadas? ¿O somos incapaces de reconocernos con tantas máscaras como usamos a lo largo de un día?

Tu mirada sensible y auténtica aportará mayor lucidez a mi entendimiento.

Un besazo.